domingo, 21 de junio de 2009


LA POBREZA

Según estimados del Banco Mundial (2000a), 1,200 millones de personas vivían en la
pobreza absoluta en 1998, es decir, dependían de un ingreso de menos de $1 diario.
Adicionalmente, 1,600 millones vivían con menos de $2 diarios.
El número de personas que viven en la pobreza absoluta ha permanecido constante en la última década, mientras que hay 250 millones de personas más que viven con menos de $2 por día.

¿POBREZA RURAL O POBREZAS RURALES?


Una recomendación importante a tomar en cuenta es que los países en desarrollo y las agencias internacionales eviten políticas públicas “estandarizadas” cuando quieran apoyar la innovación agraria o incluso la investigación y extensión agrícolas, con el propósito de reducir la pobreza. En gran medida, esto sucede porque la pobreza está lejos de ser un fenómeno homogéneo.



La pobreza y sus determinantes


La pobreza es multidimensional. Sus causas son diversas, sus manifestaciones y significados son contextuales, y no es sólo un estado de privación sino un conjunto dinámico de procesos (Carney, 1999; Banco Mundial, 1999; Ravnborg, 1996).
Maxwell (1999) identifica nueve “líneas de falla” en el debate conceptual sobre el significado y medición de la pobreza: medidas individuales o por hogares; el consumo privado solamente o el consumo privado más los bienes públicos; los componentes monetarios más los componentes no monetarios de la pobreza; instantáneo o línea temporal; pobreza real o potencial; medidas de stock o de flujo; medidas de insumo o producto; pobreza absoluta o relativa; y percepciones objetivas o subjetivas de la pobreza.
Los pobres del campo, sus metas y las estrategias de vida que adoptan para lograrlas, son diversas (Ashley y Carney, 1999; Carney, 1999; Barret et al., 2000). Las estrategias de vida de los pobres rurales se dirigen a incrementar el ingreso, reducir la vulnerabilidad, mejorar el bienestar y la seguridad alimentaria.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante temática la que es abordada en las líneas precedentes. La multidimensionalidad es la forma correcta de entender y abordar el fenómeno de la pobreza y sus desencadenantes y es dicha concepción del fenómeno la que debe estar detrás de todo el proceso de formulación de políticas públicas tendientes a abordar dicha problemática.

Muy sugerentes me parecen las ideas de Maxwell en este debate sobre el significado y medición de la pobreza, especialmente lo que dice relación con los componentes monetarios y los componentes no monetarios de la misma y el ámbito de las percepciones objetivas o subjetivas del fenómeno.

Es en esa última línea de análisis donde creo que puede rastrearse la principal divisoria entre pobreza rural y urbana. Si bien en términos genéricos podríamos decir que las localidades urbanas son “menos pobres” que las rurales, basándonos en una serie de mediciones per-cápita (principalmente las que dicen relación con el nivel de ingresos), no podemos dejar de considerar que la brecha de desigualdad y distribución de dichos ingresos se presenta mucho más amplia en “la ciudad” y que el efecto palpable de dicha desigualdad es una asociación del fenómeno a una serie de “componentes no monetarios” tales como la delincuencia, las drogas, el hacinamiento y la falta de alimentos, entre otros.

Algo distinto me parece que es el caso de la pobreza rural, que, como ya señalé, tiene componentes monetarios claros, pero que -paradójicamente- no pareciera tener tal ligazón una serie de “vicios” que más tienen que ver con el conflicto social y con las inconmensurables e indignantes brechas entre los “ricos” y los “pobres” de la ciudad.

Pareciera ser, al final del camino, y según mi opinión, que la pobreza del campo es “más llevadera” y “menos conflictiva socialmente” que la urbana. Digo “más llevadera” porque está menos sujeta a fenómenos de hacinamiento, inhalación, delincuencia, etc y “menos conflictiva socialmente” pues el pobre rural no tiene tan cerca las múltiples contradicciones que se dan en la vida urbana y que hacen albergar en quienes viven pobremente en las ciudades un sentimiento de frustración y resentimiento creciente contra aquellos que más tienen, cuyo resultado final es la conflictividad social y sus múltiples manifestaciones.

PS